Pensamiento del día

Las palabras pueden herir. El silencio puede curar. Saber cuándo hablar y cuándo no hablar constituye la sabiduría de los sabios. El conocimiento puede frenar. La ignorancia puede liberar. Saber cuándo saber y cuándo no saber es la sabiduría de los profetas. Sin el freno de las palabras, el silencio, el conocimiento o la ignorancia, una hoja afilada corta limpiamente. Esta es la sabiduría de los guerreros.

16 de julio de 2011

Indignados: los viejos jóvenes

La  tarea más  fácil es la de indignarse… y la más difícil es alcanzar las  metas.

M
eses atrás escribimos en estas páginas sobre diferentes aspectos de nuestra sociedad, en la que sus gestos han ido repitiéndose como en otras generaciones, que reivindicaron cosas parecidas y la clase política  las manipuló y nunca se consiguió nada. El comienzo de este movimiento fue un poco de aire fresco para las generaciones más antiguas que observaban el letargo de los jóvenes en reaccionar.

Yo me preguntaba: ¿que tiene que pasar para ir a la calle y de manera pacífica?, porque las pasadas elecciones los móviles de los que ganaron ardían para decir ¡ahora es el momento!
En mi articulo sobre la tercera España ya os  explicaba claramente el papel de los antidisturbios (esto se lee en la línea de su cuerpo), que quieren bajarse la visera para entrar en acción y como habéis podido comprobar se infiltran entre los manifestantes par encender los ánimos como si fuesen “cowboys” en primera línea, en jarras... ¡para disimular, vamos! Las más de las veces, se les van las formas y cuando tienen que defender a los que nos representan, allí no se hace nada. Claro que, como cumplen órdenes seguramente del mismo que dice: ¡AHORA!...
Con la que está cayendo y que él dice tener la solución para el paro y… ¿ANTES? O ¿fue más fácil la operación controladores  que lo de después del tejerazo?, me parece que esto es lo más fuerte que ha ocurrido al estado de derecho.

Mirad queridos jóvenes, el que está en el poder no ve nunca lo que le pasa al pueblo, hasta  vosotros, borrachos de victoria, revindicabais listas abiertas y… se os olvidó los que ni siquiera están censados, los que viven en la miseria, los que ni tienen paro ni prestación… ¡MILAGRO!, trabajando no se llega y sin embargo, en el paro y sin prestación se aguanta.
Y ahora todos juntos, como los diputados, nos vamos de vacaciones… ahora que precisamente habría que poner más ahínco.

Observar lo que os digo: a la vuelta no “habrá” elecciones porque, además, después de lo mal que lo han hecho les interesa más ahora estar en la oposición, ya que eso  les irá más: ¡deshaced vosotros nuestros entuertos! –pensarán-.
Mirad, tampoco figurará en ningún programa aquello del cambiar la ley electoral; los sin censar, seguirán olvidados: los que padecen la injusticia de que han matado un familiar suyo, seguirán viendo como los etarras y pro-etarras les dirán como tienen que vivir o les obligaran a marchar. Se seguirá derrochando en las comunidades autónomas; el pueblo nunca estará representado en las elecciones; ¡hala! unos que salen con sueldo vitalicio; otros, a otros puestos a medrar con excelentes remuneraciones; los habrá quienes pasarán a exhumar tumbas a fin de crear división de opiniones, de recuperar odios ya olvidados… de enfrentar o dividir al pueblo (por aquello de que: divide y vencerás), cualquier cosa con tal de desviar la atención de los ciudadanos.

Hace falta un hombre joven, honesto, valiente (que no tiene porque salir de un partido) y capaz para que nos gobierne. Pues, total parece ser que para gobernar no se necesita tener una formación, puesto que cuanta menos de ella tienen, cargo mas alto  consiguen, ocupan o pretenden conquistar, incluso aunque sea el de ministro de los condones allá en la ONU… ¡que más da!, total para desarreglar lo organizado o medio sistematizado, ¡ah! Pero eso si…con un buen sueldo y a costa de reírse de nosotros hasta HARTARSE, con dos pares de eso. Y mientras tanto el ministro salvador de tantas cosas seguirá buscando intriga o algún culpable para decir que viene la derecha.

La desgracia mis queridos jóvenes es que los programas políticos no sirven para nada, después de la elecciones ya tienen carta blanca cuatro años  más.  La esperanza esta en los jóvenes. Esto lo dice un viejo de 66 años.  

GO

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