Queridos hermanos, compañeros y partidarios del Budo en general. Antes de empezar este 2012, lo primero que hago con la máxima sinceridad es desearos que este año os vaya mejor que el anterior. Sólo por vibración de la música de las esferas, la vibración subirá y cada uno de nosotros será mejor que el año anterior.
Si hago balance de lo obtenido, de lo buscado, me daría un suspenso, pero en ningún sentido me sentiría culpable de nada. Unas veces uno acierta en esta, llamada, vida y otras veces recibimos el castigo. Desde estas páginas pido perdón a los que ofendí y a los que me acompañaron, les estaré eternamente agradecido.
Como la vida es cambiante y en casi todos los
cursos digo, ahora y en estas líneas, os afirmo, que lo que os digo es de
sinceridad absoluta, como si fuera la última oportunidad que pudiese realizarlo.
Desde lo más hondo de mi corazón os digo: mi escudo lo registré en 1971 y la
asociación fue creada en 1993. Yo siempre he mantenido la misma línea de
trabajo, muchos no la entendieron o tal vez, yo supe explicársela bien. Llegó un
momento, que cuando me propusieron poner como nombre a la asociación Shirima
(Paz), creí que, en esta etapa de mi vida debía buscar más esta Paz que las
disputas, la competitividad, etc. Después de conocer el Shiatsu, el Zen, la
Acupuntura y la experiencia desde mis orígenes… ¿Por qué no crear un sistema de
salud?
No vine a cambiar ni a Maestros en su mérito, ni
tampoco el arte diseñado por ellos, todo lo contrario, quise suavizar todo lo
violento, y en ese caminar y practicar con diferentes Maestros aprendí técnicas
para la salud y aprendí también a valorar cada cosa que practicaba. Esto me hizo
reafirmarme en la idea de que si otros habían creado algo que consideraban
bueno… ¿Por qué no podría hacerlo yo también? Porque igual que aprendí técnicas
para la salud, fui capaz de practicar otras que llamaban la atención y de ellas
acoplé a lo creado cosas que creo más cerca del actual devenir del progreso, la
tecnología y la energía. Si infrinjo un daño, debo saber repararlo y si no… no
combato. Más bien comparto y enseño a ganarse la vida a las personas, fuera de
títulos o trofeos, grandes maestros, que ciertamente yo he tenido grandes
profesores de los que de ningunote avergüenzo… pero ese no es mi ideal de
maestro.
Hoy en día prefiero el saludo sincero, un
comportamiento amistoso, un traje de práctica… el que tenga en ese momento. Y
para el recinto considero a la Naturaleza, como el mejor lugar, ella tiene el
verdadero “fensui”, sobran las formas y alguna vez, en lugar de interiorizar el
Dojokun, pido disculpas a los árboles que tanto golpeé. Ellos no tienen esa
misión.
Tenía la intención, el presentimiento… de que este
año iba a ser “mi avatar”, pero a mis 67 años practico Shirima: “El camino del
centro”, abierto a todas las personas para mejorar su interior en lo que ya
practican o en el trabajo de la M. T. China, la Homeopatía, las Flores de Bach y
los principios del Chi-kung de una forma sencilla y para nada
misteriosas.
Agradezco el apoyo de personas antiguas que de vez
en cuando me envían a través de sus correos… o las que me paran por calle un
instante…
¡FELIZ AÑO 2012, FELIZ VIDA… Y SI AYUDAIS A
ALGUIEN, GRACIAS EN SU NOMBRE!
El que camina


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