Pensamiento del día

Las palabras pueden herir. El silencio puede curar. Saber cuándo hablar y cuándo no hablar constituye la sabiduría de los sabios. El conocimiento puede frenar. La ignorancia puede liberar. Saber cuándo saber y cuándo no saber es la sabiduría de los profetas. Sin el freno de las palabras, el silencio, el conocimiento o la ignorancia, una hoja afilada corta limpiamente. Esta es la sabiduría de los guerreros.

4 de enero de 2012

Carta de "el que camina..."

 
SHIRIMA Y EL NUEVO AÑO.




Queridos hermanos, compañeros y partidarios del Budo en general. Antes de empezar este 2012, lo primero que hago con la máxima sinceridad es desearos que este año os vaya mejor que el anterior. Sólo por vibración de la música de las esferas, la vibración subirá y cada uno de nosotros será mejor que el año anterior.


Si hago balance de lo obtenido, de lo buscado, me daría un suspenso, pero en ningún sentido me sentiría culpable de nada. Unas veces uno acierta en esta, llamada, vida y otras veces recibimos el castigo. Desde estas páginas pido perdón a los que ofendí y a los que me acompañaron, les estaré eternamente agradecido.
Como la vida es cambiante y en casi todos los cursos digo, ahora y en estas líneas, os afirmo, que lo que os digo es de sinceridad absoluta, como si fuera la última oportunidad que pudiese realizarlo. Desde lo más hondo de mi corazón os digo: mi escudo lo registré en 1971 y la asociación fue creada en 1993. Yo siempre he mantenido la misma línea de trabajo, muchos no la entendieron o tal vez, yo supe explicársela bien. Llegó un momento, que cuando me propusieron poner como nombre a la asociación Shirima (Paz), creí que, en esta etapa de mi vida debía buscar más esta Paz que las disputas, la competitividad, etc. Después de conocer el Shiatsu, el Zen, la Acupuntura y la experiencia desde mis orígenes… ¿Por qué no crear un sistema de salud?
No vine a cambiar ni a Maestros en su mérito, ni tampoco el arte diseñado por ellos, todo lo contrario, quise suavizar todo lo violento, y en ese caminar y practicar con diferentes Maestros aprendí técnicas para la salud y aprendí también a valorar cada cosa que practicaba. Esto me hizo reafirmarme en la idea de que si otros habían creado algo que consideraban bueno… ¿Por qué no podría hacerlo yo también? Porque igual que aprendí técnicas para la salud, fui capaz de practicar otras que llamaban la atención y de ellas acoplé a lo creado cosas que creo más cerca del actual devenir del progreso, la tecnología y la energía. Si infrinjo un daño, debo saber repararlo y si no… no combato. Más bien comparto y enseño a ganarse la vida a las personas, fuera de títulos o trofeos, grandes maestros, que ciertamente yo he tenido grandes profesores de los que de ningunote avergüenzo… pero ese no es mi ideal de maestro.
Hoy en día prefiero el saludo sincero, un comportamiento amistoso, un traje de práctica… el que tenga en ese momento. Y para el recinto considero a la Naturaleza, como el mejor lugar, ella tiene el verdadero “fensui”, sobran las formas y alguna vez, en lugar de interiorizar el Dojokun, pido disculpas a los árboles que tanto golpeé. Ellos no tienen esa misión.
Tenía la intención, el presentimiento… de que este año iba a ser “mi avatar”, pero a mis 67 años practico Shirima: “El camino del centro”, abierto a todas las personas para mejorar su interior en lo que ya practican o en el trabajo de la M. T. China, la Homeopatía, las Flores de Bach y los principios del Chi-kung de una forma sencilla y para nada misteriosas.
Agradezco el apoyo de personas antiguas que de vez en cuando me envían a través de sus correos… o las que me paran por calle un instante…
¡FELIZ AÑO 2012, FELIZ VIDA… Y SI AYUDAIS A ALGUIEN, GRACIAS EN SU NOMBRE!
 El que camina

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