| S |
hirima surgió, sin pretenderlo, en algo importante para mí, era como cuando yo fui a Madrid a servir o representar con honor a Aragón aceptando y ocupando los puestos ofrecidos por la Real Federación Española de Karate de Subdirector Técnico Nacional, Director del Departamento de Actividades no Competitivas y Subdirector Técnico de la revista nacional “Karateka”, puestos que me ofrecieron gracias a mi trabajo y dedicación en pos del Karate aquí en Aragón… y me encontré que, aquí en casa, mis mejores alumnos se alejaban de mí. De repente la “brigada de paracaidistas” se fue a otro gimnasio, propiedad de otro alumno mío, un autodidacta que estaba entonces de más actualidad. Además, por si fuera poco, éstos me hicieron llegar una carta para que dimitiese como director técnico y aceptase el cargo de vicepresidente de la Federación Aragonesa de Karate… ¿tiene esto sentido alguno?Mi respuesta fue inmediata, no necesité meditarla en absoluto. Acto seguido les entregué las llaves que poseía de la sede de la Federación. Mis dos amigos… mis dos ayudantes… mis dos manos derechas… que lo habían sido hasta entonces, me traicionaron. Ellos contribuyeron ¡y de que manera! a que me estafasen y me arrebataran aquello por lo que tanto había luchado: mi gimnasio. Mi corazón se desgajó, sangró.
En un abrir y cerrar de ojos pasé a estar olvidado, abandonado. Ya nadie se acordaba todo aquello que hice por y para el Karate-do aragonés, creí sentirme como el tenor Fleta, cuando fue abucheado en su casa mientras era reconocido en la globalidad, otra vez se cumplía en Aragón aquello de que nadie es profeta en su tierra… ¡muy pronto!... demasiado pronto, todo pasó a ubicarse únicamente en mi memoria. Un sable había penetrado en mi cuerpo buscando mis entrañas, aquello donde más duele… y lo encontró. Encontró mis sentimientos más profundos debilitando mis fuerzas, pero no mis principios. Cuando mis fuerzas creyeron fallar surgió con intenso vigor mi coraje y con él mi autentica convicción. La convicción del saber de haber obrado con dignidad, la convicción de saber que de repetirse la historia de mi vida volvería a hacer lo mismo hecho hasta ahora, la convicción de saber de haber estado en el camino, en el Do.
Acostumbrado a levantarme obvié lo anterior, pasé página, oteé nuevos horizontes y así me puse a trabajar en otros frentes. Primero fundé una biblioteca muy especial que llamé Gaviota, después, junto con un profesor de Aikido creamos una escuela de armas. Esto último también se torció: mi nuevo acompañante tardó muy poco tiempo en poner la escuela de armas a su nombre, nuevamente apareció el sable buscador de dolor que jamás falla en su estocada. Volví a quedar defraudado, esta vez por alguien que respiraba y respira como lo hacía Ueshiba Morihei Sensei… ¡menos mal!
Recuerdo también a un “amigo” con al parecer facultades pitonisas, ofrecerme su apoyo e incluso animarse a darme consejo; fue cuando me allanaban e intentaban sustraerme mi Dojo con las sutilezas mas viles que hasta entonces había conocido. Cuando hube de dejar el gimnasio por imposición legal, que no justa… tenía en él 650 alumnos, entonces este “amigo”, alguien que desde fuera podía observar con mejor horizonte lo que se cernía sobre mí, gracias a las citadas “cualidades adivinatorias” propiciadas por el juego a “doble banda” me dijo: “¡oye!... con lo que tu sabes ¿Cómo no creas tu propio estilo?” A continuación, su esposa (que practicaba Yoga) me apuntó: “si lo haces, podrías llamarlo “Shirima” que significa “Señora por la Paz”. Y así lo hice después, pero no sin antes comprobar como este “amigo” que elegí por ello como abogado para mi defensa, representaba a su vez a mis dos adversarios… ¿era posible o legal que esto sucediera? ¿Qué me ocurriera a mí? Volvía a ser traicionado de nuevo, ¡otra vez! ¡Pues si! Este señor ejerció de abogado de las tres personas en conflicto, de la mía y de las dos que estaban expoliándome. Y ya se sabe “cuando hay reunión de pastores… hay oveja muerta”. Tuve deseos de “balar” hasta la ronquera, pero en cambio entró en funcionamiento de nuevo el “rumiar” interno y eterno.
Bueno, de esta forma me quedé sin nada. Tuve que buscar trabajo y lo conseguí en la base americana que entonces existía en Zaragoza. Más tarde volví al mundo del Karate abriendo un nuevo gimnasio, esta vez mi propio gimnasio, cuando llevaba a mis espaldas 22 años de práctica como karateka.
Aunque del “árbol caído” siempre hay quien hace leña, como dice el dicho, a mí no me faltó de esa leña porque durante toda mi vida a mis alumnos y amigos fieles que han sido mi mejor cosecha a pesar de lo anteriormente mencionado. Porque mi maestro japonés, recordándome los mejores tiempos feudales nipones, también apoyó entonces a mis opositores y usurpadores, y eso que, cosas de la vida…hoy en día sigo siendo su único alumno fiel. ¡Ouss!
En esta nueva etapa yo ya estaba, por otra parte, muy “quemado” ya del mundo de la competición y sobre todo de los llamados “competidores de élite” y me dediqué en cuerpo y alma a desarrollar un verdadero CAMINO filosófico, trasvolando al Karate y a las artes marciales en general un aire fresco de esperanza que no se llamase deporte.
Una vez obtuve la licenciatura en Acupuntura, diseñé el mencionado Shirima Velilla, ofreciendo a los estudiantes de Karate y de otras artes marciales la posibilidad de practicar en una línea armónica como en “los cinco elementos” de la teoría china, de tal forma que uno podía enriquecerse de otras cosas desconocidas y a la vez complementarias que ofrece dicha teoría. Teoría de cual, alguno de mis alumnos queridos también trató de imitarme haciendo otras cosas. Por entonces el practicar Chi Kung, Zazen, Kyudo, Kobudo, etc., eran cosas de chalados, hoy en día sin embargo, los grandes maestros del ayer afirman ahora, cuando ven mermadas ya sus facultades que, aquellas prácticas es lo verdadero y lo mejor. Incluso uno de ellos me bromeó diciéndome textualmente que la práctica cotidiana del Chi Kung era como el mejor de los orgasmos.
Hoy en día, haciendo recuento como si de un inventario se tratará, descubro que soy poseedor de más de sesenta danes conseguidos y reconocidos en disciplinas o especialidades diferentes. Sin embargo en Karate me quedé en el cuarto, ya que para mí, cuando me concedieron el quinto dan, en el día en que se celebró el homenaje a mi 50 aniversario de práctica de Karate-Do, por la Federación Aragonesa de Karate, con la entrega del cinturón rojiblanco y aunque lo fue en la forma… no así en los hechos, ya que entiendo que ese ofrecimiento debe ir respaldado por la nominación oficializada y firmada… fue como si me lo dieran de “mentirijillas”, pero aun así guardo con agradecimiento y cariño aquel gesto.
Yo me equivoqué muchas veces, pero había comprendido que en todo había un orden establecido que yo quería respetar. Y a semejanza de los grandes maestros como Noguchi, Ueshiba, Tsuda o mi apreciado Einstein, quise creer en el hombre evolucionado energético, aquel que nos hace a todos por igual, como la misma naturaleza o cosmos. Construí otro arte basado sólo en las defensas, más adelante me ilusioné con el Fotón, después con la filosofía de Hermes y la geometría pitagórica con su música de las “Ocho Esferas” y el Solfegio. Me ilusioné con la tri-unidad del átomo de carbono, con la geometría arábiga y… con Jesús de Nazaret.
Hoy en día Shirima sigue preconizando lo mismo que en aquel año de 1985, sin pretender ser el actual movimiento de Indignados del 15-M. Y lo que pretende este sistema no es otra cosa que actuar tanto en la tierra como en el campo cuántico. Yo ya tengo olvidadas mis experiencias negativas (que también forman, aunque de una forma de mayor dureza), no tengo ya ningún enemigo… porque no deseo tenerlos, porque sólo me centro en ser capaz de amar al prójimo sea… quién sea. Las prácticas que yo preconizo son múltiples y variadas y sobre todo al alcance de cualquier persona que quiera ser humana, solidaria y pacífica.
El explicarlas sería un lío engorroso, sin embargo el practicarlas resulta mucho más sencillo. Os adjunto tres gráficos de cómo ha sido mi evolución que como acabo de decir, solamente verlos pueden parecer complejos, pero en su práctica aplicada y explicada resultan mucho más asequibles.
Espero algún día resonar en esa música cósmica que está esperándonos a todos. ¡Estáis invitados a participar!
SHIRIMA, el sistema.
| H |
asta ahora, por razonamiento técnico, no he creído oportuna dar una visión detallada en documento del método Shirima, nunca hubo secreto mejor guardado que éste, pero creo llegado el momento de que este secreto no lo siga siendo; aunque quienes han venido siguiendo su práctica han podido progresivamente profundizar en todos sus contenidos y principios. Esto es verdad y además, mi prioridad siempre ha sido la búsqueda de la paz educado en la fe cristiana.
Viví en el mundo ilusorio del karate hasta que surgió en mí el desengaño, entonces entendí que al menos para mí no era ese camino.
Por una parte, nada mas sacar a la luz mi sistema, salieron dos alumnos con conceptos similares pero cambiando las prácticas y por otra parte, ya estaba estigmatizado de raro y no quería seguir dando más pie a ello, solo quería paz. Por ello, pensé que quizás dándole un aspecto mas interno las personas cambiarían y empecé a concebir su práctica. Shirima cuenta con seis áreas generalizadas y compaginadas: Karate-do y Taichi Chuan, Aikido e Iaido, Kobudo y boken, Meditación Zen (Shoto), Chi Kung (para la salud) y Medicina Tradicional China (MTC).
Toda esta práctica, en el sentido de las agujas del reloj, al igual que la acupuntura con sus 5 elementos y sus 365 puntos de acción terapéutica. Incluso si aparecía la desarmonía podía practicar en formar “triángulos” como en los “Exagramas” del I-CHIG.
Esfuerzo en vano: al final el practicante sólo busca cinturón y poder. Por ello, en Shirima no hubo nunca DANES, ni niveles ni otra distinción que no fuese el escudo.
Jesús decía que en cada uno de sus milagros a enfermos había un cambio interior, y he de decir que de cada una de mis 14 operaciones quirúrgicas sufridas, he conseguido sacar conclusiones positivas en este sentido.
Más tarde estudié el “Doctorado de Homeopatía”, don cuyo creador el Dr. Hanneman, preconizaba que para cada enfermo había una sola planta y una sola dilución, esta teoría me sedujo más que la teoría de los “cinco elementos” por lo que mis prácticas se dirigieron a una segunda parte de Shirima IUSAN. De los cinco puntos Shu antiguos: Ting, Iong, IU-IUM, king y HO, escogí el tercero y le llamé IUSAN. Desde este punto se puede desviar la energía y yo pretendía al proyectarla que el ataque nunca llegase al blanco, pero ya me empezaban a demandar los famosos “puntos mortales antiguos”, en cuya trampa no caí, por ello me quedé con cinco alumnos… al resto los defraudé. Éstos últimos, pensaban que yo les iba a enseñar eso, no comprendieron mi camino.
Siempre tuve bien claro: ¡paz, paz y más paz…! Estudié entonces la energía vibracional, la sabiduría del Sr. Einstein y la teoría de los HOLOGRAMAS, entonces cree otro apartado de Shirima, basándome en la bioenergética y sus campos relacionados hasta una tercera dimensión, como el Láser, y entre ésto y mis conocimientos anatómicos y de Seitai diseñé un sistema basado solo en los gestos que eran captados por el sistema NERVIOSO EXTRAPIRAMIDAL, y que a modo de holograma o patrón lo que yo hacia repercutía en el adversario, pero de una forma virtual holográfica, nunca experimentarían los golpes, pero si los gestos. Entonces me dije esta es mi solución, pero como le sucedía a Jesús… esto era como predicar en el desierto: ni parábolas… ni nada. Mis alumnos sólo lograban entender a duras penas, nuevamente había fracasado y de cinco alumnos quedamos tres.
Seguí estudiando y encontré casi la solución en el Campo cuántico, yo me movía sin moverme y viceversa a semejanza del maestro Ueshiba, pero esta teoría de saltar el electrón y convertirse en partícula y onda para mí resultó más cómodo, que no para mis alumnos, pues lo había conseguido en el mundo de luz pero no en el vibracional. Más, el Sr. HERMES con su geometría sagrada, el Sr. Pitágoras con su numerología y geometría y el Sr. Borg con la cuántica me dejaron llegar hasta la luz. Y con el SOLFEGIO y las triadas de su creador o los cantos gregorianos, logré hacer vibrar y resonar las “ocho esferas” para llegar al agujero negro (el último descubierto tiene tres millones de veces la luz de nuestro sol, y otro tanto de reserva, alumbrando a otro sistema planetario diferente que el nuestro). A “AGUILA BLANCA y las OCHO ESFERAS”, junto a los diapasones cromáticos y el paso de un plano a otro, ya sólo le faltaba ponerle nombre, a lo que siempre fue “El Propósito o La Triunidad”, Dios, el Uno y el “Verbo hecho hombre” me encuentro en el PROPÓSITO.
Por supuesto esto ya no tiene nada que ver con un arte marcial sino como un arte de vivir la vida con una perspectiva pacifica, ordenada y solidaria con mis hermanos de todo el mundo.
En el centro de cada uno de estos procesos hay muchas cosas que no voy a desvelar de momento, pero las he aprendido para todos y a cambio de nada: ¿Verdad? ¿Ficción? …no hay más ciego que el que no quiere ver, creo que ahora sólo tengo un alumno, pero yo ya trabajo para el ser humano no para una clase social, política o monetaria, sino por los del “Sermón del Monte”
Go

Hola maestro:
ResponderEliminarSin duda una vida plena, con sus luces y sus sombras, con alegrias y tristezas, pero siempre exenta de vacio.
Un abrazo desde Fuentes de Ebro